lunes, 10 de octubre de 2016

No habrá luna

Puedo escribir los versos más tristes esta noche pero nunca se me ha dado bien la poesía. Recuerdo el día en el que nos conocimos, tan pequeñas que aún no sabíamos cuán fuertes serían los lazos, que no cuerdas, que nos unirían. Inocentes, puras y ajenas a la basura que pudre este mundo. Ambas libres, locas y risueñas. Ella siempre me ganaba en todas las carreras, con ese brillo especial en sus ojos. Sus ladridos espantaban a cualquiera que nos molestara. Ahora... Silencio.
El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. Qué impotencia y frustración querer ayudar y no poder hacer nada. Es como la cárcel de un huracán de sentimientos plasmados a gritos por un escritor mudo. Desde que se fue, el universo se ha fundido, ya no veo la estrellas, ya no aprecio su belleza. Ella, mi fiel compañera, ahora que está lejos, ahora que es inalcanzable y puede dar rienda suelta a su espíritu, corre hacia su paraíso. Luna, su nombre se quedaba corto para lo mucho que su destello invadía nuestras vidas.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo, sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Se acabaron nuestras escapadas nocturnas. Recorríamos las calles buscando el alivio de la brisa fresca, con una única promesa, juntas hasta el final, y así fue... Escuché hasta el último de sus latidos, el que la liberó de esta carga, y el que se llevó consigo un trozo de mi vida, ahora le tocará a mi corazón latir por dos. Qué importa que mi amor no haya podido guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. ¡ Qué suerte la mía haberla conocido! No tengo miedo al olvido porque no hay eternidades suficientes que puedan borrarla. Esté donde esté. El vacío que ha dejado, las sonrisas apagadas, las lágrimas que han caído y las que quedan por llover. Era un adiós esperado pero ¿ quién acepta de verdad una despedida sin regreso? Volveremos a vernos, sin embargo de momento dependo de su recuerdo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla, mi mirada la busca. Mi corazón la busca y ella no está conmigo.
Ya no estará esperando cuando vuelva a casa, ya no seguiremos creando historias, no volverá a asustarse de las tormentas ( prometo que sus ladridos eran casi tan fuertes como los truenos a los que tanto temía). Ya no me acompañará a volar por la infinidad de la noche ni permanecerá mirándome con esos grandes ojos fijos. Aquí cada uno la quería y la recuerda a su manera. Era invencible, única, era tanto. Era. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Hoy la tristeza aún me invade, y sabré que he sanado cuando vea otra vez a la luna brillar, pero no. Ya no hay luna capaz de iluminar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario