Inmóvil, sentada al borde de la cama. La mirada fija en el calendario. La habitación apenas iluminada por los tímidos rayos de sol que acarician las paredes. Impasible, se levanta y observa su reflejo, frágil como el cristal. Deja escapar un suspiro y una lágrima furtiva. Comienza el coro de voces, se alzan expulsando su veneno, rabia y furia contra ella, parecen causar un gran estruendo pero solo están en su cabeza.
Se pone los auriculares con la musica elevada, muerde su labio inferior mientras enlaza las manos tapando sus oídos, cierra fuertemente los ojos tratando de evadirse. No se da cuenta; sin embargo, su alma se parte poco a poco y grita buscando libertad. Anhela escapar de esa prisión ajada en la que se ha convertido su cuerpo. Se están desgarrando cada una de sus cicatrices. Ellos no saben lo que hacen, solo pretenden molestar o quizás vaya mucho más allá y lo único que quieren es descargar sus propios miedos y complejos no solo sobre ella, sino sobre todos a los que consideran débiles. Cuan ilusos son por pensar que eso les hace más fuertes. Valientes son los oprimidos que luchan cada día contra ellos mismos y contra el mundo, son aquellos que dejan de buscar una luz en la oscuridad y se convierten en su propio farol. Viven el acoso de verdaderos cobardes, esos que viven encadenados a unos principios que ni ellos logran entender, dictaminados por una sociedad egoísta y sin escrúpulos que discrimina a los que considera diferentes.
Creo firmemente que tenaz es quien cae y se levanta, quien supera sus problemas y aprende a iluminar en lugar de extinguir la llama de los demás. Ser fuerte es aceptar que eres frágil, que eres de cristal, y hacer de tu debilidad una fortaleza.
Ella se levanta, se acerca a su escritorio y con las lágrimas recorriendo su rostro comienza a escribir. Deja fluir todo a través del blanco papel, encuentra en las palabras el alivio que necesita, la libertad que tanto ansía. Recobra la cordura. Las voces solo son recuerdos de sus viejas heridas que poco a poco vuelven a cerrarse. Seca sus mejillas y se repite a diario: "soy de cristal". Sus ojos brillan, desprenden alegría y sus labios muestran una gran sonrisa. Añade unas palabras a su lema: "soy de cristal, sí, pero a prueba de balas".
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