miércoles, 30 de noviembre de 2011

Amargo otoño.

Caminando con mis pensamientos, pisando las hojas caídas debido al paso de la estación de colores anaranjados y ocres, se escucha al viento susurrar y mi pelo acariciar. Sola, por aquella travesía, rodeada de arboles y al final un banco, enfrente de este, un precioso lago.
Te quiero.- pronunció minuciosamente.
Estás seguro?.- pregunté temerosa de la respuesta.
Nunca había estado más seguro de nada.-dijo mientras me miraba a los ojos.
Nos fundimos en un tierno y largo beso.
Una lagrima descendió hasta mi barbilla, ¿en que momento  se esfumó?  en el mismo momento que decidió dar la vida por ti... la vida, su vida.
Son milésimas de segundo las que te cambian  extraordinariamente.
Ahora ahí estoy olvidada, exánime... me faltan tus besos, tus sonrisas, tus palabras, tus palmadas en la espalda. Me faltas tú.
De que sirve respirar si no será tu perfume el que llene mis pulmones, será la brisa de la angustia, la soledad, la rabia.
Allí sentada sollozando me encontraba... tus recuerdos venían a mi mente como un fuego interno, quemándome, destruyéndome.
El primer día que nos vimos, cuando nos conocimos.... yo estaba jugando en la orilla del lago tirando piedras tropecé y cai, tu me salvaste me sacaste de allí medio congelada... el primer día, el segundo, el tercero, el primer beso y el último, el último adiós.
Pero hubo un día en especial que se repetía una y otra vez parecía que no quería pasar la página. Fue el día que te perdí.
Sabes que no podremos estar juntos eternamente... mi corazón ya esta fallando, y me gustaría aprovechar cada uno de mis días como si fuese el último.- dije apenada.
Ya sabes que no me gusta hablar de eso...  que te irás sin más... me mata la idea tan solo de pensarlo.-contestó mientras miraba al suelo.
Me amaba de verdad y me lo demostró ese día... ya hacía un año de lo ocurrido y tan solo podía seguir recordando.
Amor deja de hacer el tonto vamos levanta.- le decía a aquella chica tumbada en mitad de la calle, aquella chica que algún día fui yo.
Cariño no estoy para bromas, vas a coger frío levántate.- insistía
¿Cariño?- algo no iba bien, se dio cuenta y rápidamente se arrodillo junto al cuerpo que yacía inconsciente.
Cada vez me acercaba mas al desolador momento.
Me levante y caminando por el borde de piedra del lago haciendo equilibrio seguí recordando.
No queda tiempo el corazón esta dando sus últimos esfuerzos y no hay donantes me temo que tendréis que despedirla.-decía el medico.
Si hay un donante, yo le entregaré mi corazón.- decía él.
No tu no, la vida no me sirve si no la vivo contigo gritaba, pero obviamente nadie me escuchaba.
¿Estás seguro?-le pregunto el medico.
Seguro.
Esa palabra fue la última que escuché de su boca aquel día, esa decisión me salvó la vida pero a la vez me la arruinó... ¿ irónico no? el mejor y peor momento de mi vida era el mismo.
Desperté en una habitación blanca rodeada de gente, estaba confusa.
¿Dónde está?- preguntaba ansiosamente.- Decidme que esta bien por favor.
Él te salvó la vida...- me dijo una señora con bata blanca y aspecto bastante deteriorado
Ha.. ha muer..muer..- las palabras no salían de mi boca.
Ha muerto por salvarte.- terminó de decir aquella mujer.
Muerto, muerto, muerto... para siempre separados, jamas volvería a verle, muerto...
Un pinchazo en mi corazón hizo que me sobrecogiera y despistándome me tropecé, caí y me golpeé en la cabeza, entrando en el lago.
Poco a poco me fui hundiendo y no podía hacer nada, mis ojos se iban cerrando... cada parte de mi cuerpo se iba durmiendo... dulcemente descansando en una tumba acuática, finalmente cerré los ojos.
Cariño.- me dijo una voz familiar.
Era él, no puede ser le estaba viendo.
¡Eres tú!.-dije sorprendida
Amor, por fin estamos juntos.- recité.- esta vez para siempre.
No, cariño tienes que seguir este no es tu final, no puedes quedarte conmigo.
Pero te necesito. Aborrezco la vida debido a que anhelo tenerte y viva no puedo conseguirte.
Te dí mi corazón para que vivieras por los dos, para que continúes nuestra vida, para que siempre de una forma u otra seamos dos contra el mundo.
Prométeme que volveremos a estar juntos.- dije asustada.
te lo prometo, pero no en esta vida.- me abrazo y desperté tosiendo agua en la orilla del lago, un chico de ojos azules estaba atemorizado junto a mi.
¡Estas viva!- gritó.
¿Quien eres?.-dije sin poder casi respirar.
Verás vi como caíste en el lago y fui a sacarte.
¡Eres tú!-exclame.

martes, 29 de noviembre de 2011

Lágrimas.

No te marches- susurré.
No lo haré- prometió.
Pasaron meses y no volvía, y no volvió. Como una golondrina emprendió el vuelo y jamás regresó.
Le esperaré, me juré. Día tras día intentaba mantener viva la esperanza de que él nunca me fallaría yo le amaba, él también, nunca me mentiría, no tenía por que hacerlo.
Aquel banco ajado y devastado era testigo de cuantas palabras me había musitado, palabras... pensé irónica... falacias mas bien. ¿Falacias? no de eso nada... te lo prometió, volverá, seguro que lo hará, me repetía frecuentemente. Cada tarde perseveraba en aquel banco, la misma hora, el mismo sitio, el mismo paisaje... pero no asistía.
Tal vez fue mi inocencia al pensar que nadie me rompería una promesa, que ilusa. Me sentía tan frágil y convaleciente, una a una mis lagrimas caían ¿de verdad no volvería?.
Él se fue sin más, dejando sus recuerdos y arrasando con todo a su paso mientras huía, lo peor fue cuando sentí como perdía ese calor que antes invadía mi cuerpo, cuando note que la bomba de la cual emanaba pureza y felicidad empezó a congelarse, a petrificarse y lo que un día fue tan cálido y transparente ahora era negro y álgido. Me volví tan fría y distante del mundo... mis sonrisas ahora estaban paralizadas sencillamente no encontraba motivos por los cuales hacer ese gesto de subir los labios y enseñar los dientes, me parecía ridículo. Tan solo quería llorar, llorar mientras me acordaba uno a uno de cada maldito día que pasé junto a él. Por que hacía meses de aquella promesa, de aquel último beso que me dejo el sabor amargo que perduraba, y aun así le seguía amando con cada milímetro del témpano de hielo que había dejado, aun así seguía esperando que regresara, y que trajera de vuelta mi corazón.
Condenaba cada beso corrompido con sus blasfemias,cada caricia abrasadora cómplice de clandestinas miradas, el roce de sus labios susurrándome una y otra vez que jamas se iría, jamas, insistía mi cabeza... que cruel y vil mentira.
Ya no creería a nadie mas, no volvería a entregar mi corazón, simplemente por que ya no era mio y quien lo tenía no lo valoraba.
Te estuve esperando.- dije sorprendida e ilusionada.
Lo siento fue un largo viaje, pero ya estoy de vuelta y no me volveré a ir.
Le abracé, le abracé con fuerza sin ánimos de soltarle no le dejaría escapar jamás.
¿Pero que era eso?, un olor dulce provenía de su cuello e inundaba mis pulmones, rojo carmín manchaba  su camisa. Un largo viaje... claro.
Cariño, te echaba de menos, ¿que es lo que has estado haciendo todo este tiempo y que quieres que hagamos ahora?.
Todo este tiempo...- mientras asimilaba su engaño y recordaba todo el sufrimiento que había pasado por aquel cuentista note como el calor volvía a emerger en mi cuerpo y los pedazos de hielo que cubrían mi corazón se deshacían.- te estuve esperando...
Ya estoy aquí no temas, ¿ que te apetece hacer ahora? pídeme lo que quieras.
Quiero olvidarte, quiero que me devuelvas mi corazón y te alejes de mi.
Le empujé y corrí con todas mis fuerzas, hasta que llegué a aquel banco destrozado donde tantos meses malgasté. Lloré y lloré, como una idiota, derrochando puras y cristalinas lagrimas que él no merecía. Hasta aquí has llegado, me sequé  las finas gotas que aun caían. me puse en pie y prometí que jamás volvería a regalar mi corazón y estaba segura de cumplirla pues pensaba que solo podría confiar en mi misma. Cuan equivocada estaba.